Síndrome de la boca ardiente

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Boca ardiente es la sensación de que no hay suficiente saliva en la boca. Muchas personas sienten la boca seca en algún momento, sobre todo si están nerviosas, estresadas, pero si un paciente siente la boca seca todo o la mayor parte del tiempo, puede ser incómodo y puede ocasionar serios problemas de salud.


El síndrome de la boca ardiente es una enfermedad relativamente frecuente, ya que algunos estudios la citan como segundo motivo de consulta en los servicios de medicina oral. Los pacientes suelen describir el cuadro como insoportable, a pesar de que lleven tiempo con el problema. Los síntomas pueden ser continuos o intermitentes, y empeorar a lo largo del día. Es importante valorar el componente emocional que acompaña al cuadro1.

Epidemiología

Su prevalencia estimada varía entre el 0,7 y el 15%, y la falta de un criterio unificado dificulta el diagnóstico. Afecta a mujeres en una proporción que varía entre 3:1 y 7:1 respecto a los varones, y es más frecuente en mujeres peri/posmenopáusicas, que a menudo sufren ansiedad o depresión1. La diferencia entre sexos podría atribuirse a factores biológicos, psicológicos y socioculturales poco definidos. Es rara su presencia en pacientes menores de 30 años, y no se ha descrito en niños o adolescentes.

Fisiopatología

Tiene un origen multifactorial y en su origen se encuentran implicados factores biológicos y psicológicos. Se dividen en 3 grandes grupos: factores locales, sistémicos y psicológicos (tabla 1).

profesional-Boca ardiente - tabla 1

profesional-Boca ardiente - figura 1

Los síntomas orales más habituales son los siguientes:

  • Sequedad de la mucosa bucal con pérdida de su brillo natural, hipocoloración y adelgazamiento de la misma. La lengua aparece atrófica y depapilada. Los labios presentan un aspecto reseco, con descamación y fisuras (figura 1).
  • Presencia de queilitis angular, candidiasis oral y aumento de las caries dentales, con un incremento de la frecuencia y la gravedad de la enfermedad periodontal y la sialomegalia, o agrandamiento de las glándulas salivales, que segregan poca saliva con aspecto espeso; ardor y dolor de origen mucoso, dificultad para la fonación y la formación del bolo alimenticio, la masticación y la deglución; asimismo, puede aparecer disgeusia o alteraciones en el gusto, caracterizadas por un sabor metálico, halitosis e intolerancia a ciertas comidas.
  • Los síntomas extrabucales pueden producir sequedad en la piel, con descamación y fisuración, sequedad en otras zonas, como las genitales, con prurito, ardor y vaginitis recurrente. En los ojos puede producirse visión borrosa, sensación de arenilla y necesidad de lágrimas artificiales.
  • Otros síntomas que aparecen en ocasiones son la sequedad nasal y faríngea, provocando faringitis, ronquera y tos seca. Menos frecuentes pero más severos son los problemas reumatológicos, sobre todo la artritis reumatoide, y los gastrointestinales, como el estreñimiento y la dispepsia2.

En función de su forma de aparición e intensidad, el síndrome de la boca ardiente se clasifica en tres tipos3:

  • Tipo I. El más frecuente (65%). El dolor aparece típicamente a lo largo del día, y es más frecuente e intenso al final de la vigilia y la noche.
  • Tipo II (25%). Los síntomas aparecen indistintamente por la mañana o la noche, y se mantienen a lo largo de todo el día.
  • Tipo III (10%). La sintomatología aparece de forma intermitente, tanto a lo largo del día como alternando días con y sin presencia de sintomatología.

El diagnóstico definitivo exige la conjunción de datos aportados por la clínica (anamnesis y exploración) y las pruebas complementarias (pruebas de imagen, punción-aspiración con aguja fina y biopsia).

Evolución

Si se sigue un protocolo de diagnóstico y tratamiento adecuado, en el que se estudien todos los posibles factores etiopatogénicos, es posible eliminar o reducir la sintomatología en gran medida hasta en un 70% de los pacientes. El pronóstico es peor en pacientes con ansiedad crónica o depresión reactiva.

En algunos casos puede producirse una mejoría espontánea al cabo de unos años, con un cambio en el ritmo de las molestias, que muchas de ellas pasan a ser intermitentes. También puede ocurrir que las molestias no desaparezcan pero que el paciente se acostumbre a ellas y no demande tratamiento3.

Tratamiento

El tratamiento debe ser individualizado. Hay que descartar patologías graves o tumoraciones y reducir el grado de incertidumbre y ansiedad asociado al mismo. Una correcta exploración médica y dental debe descartar disfunciones de prótesis dentales e infecciones, entre otras patologías.

Se deberían evitar el tabaco y el alcohol, así como reducir el consumo de azúcares o alimentos ácidos o picantes. Una ingesta abundante de agua y mascar chicle pueden ser de utilidad para la mejoría de la disgeusia, la pastosidad y la adhesividad bucal.

En pacientes con hiposalivación pueden utilizarse sustitutivos salivales para aliviar los síntomas.

El tratamiento farmacológico deberá valorarse en los casos en que con las medidas higiénico-dietéticas comentadas anteriormente no se haya logrado mejoría4.

Existen tratamientos tópicos con colutorios con efectos antiinflamatorios, que incluyen benzidamida, capsaicina tópica, difenhidramina y xilocaína con gel de hidróxido de aluminio y magnesio, o enjuagues de difenhidramina con caolín y pectina, que deben realizarse 20-40 minutos antes de la toma de alimentos2.

Los tratamientos sistémicos5 son los siguientes:

  1. Tratamiento hormonal. Dado que muchos pacientes son mujeres posmenopáusicas, la reposición hormonal con estrógenos y progestágenos es importante, aunque por sí sola no ha resultado eficaz.
  2. Corticoides. Sólo se usan en síntomas asociados a los labios.
  3. Vitaminas y oligoelementos. La reposición vitamínica de B6, B12, ácido fólico, hierro y zinc es útil para revertir estados carenciales, ya que éstos producen cambios en la mucosa oral.
  4. Antifúngicos. Solamente han demostrado eficacia en pacientes con infecciones por Candida albicans, cuando su cultivo era positivo.
  5. Sialogogos. La pilocarpina, el ácido cítrico o masticar chicles sin azúcar son medidas útiles como tratamiento sintomático, sobre todo en pacientes que presentan xerostomía.
  6. Fármacos psicoactivos. La amitriptilina, la trazodona o las benzodiacepinas pueden mejorar la sintomatología del paciente. El tratamiento debe mantenerse durante 18-24 meses y ajustar la dosis según la evolución.
  7. Anticonvulsionantes. El más usado es la gabapentina, que también se emplea para la neuralgia del glosofaríngeo y la estomatodinia.

Hay otros tratamientos alternativos cuya eficacia es controvertida, como la psicoterapia, la acupuntura, la hipnosis o la inyección de anestésicos locales, si bien algunos pacientes han referido una mejoría clínica importante con ellos.

Criterios de derivación al médico

  • Paciente que necesita una prueba complementaria para realizar el diagnóstico etiológico.
  • Casos que requieren un tratamiento farmacológico o no farmacológico de prescripción.
  • Pacientes en que sea preciso descartar una patología asociada.
  • Cuando tras las medidas higiénico-dietéticas no hay mejoría clínica.

Información para el paciente

Es una patología frecuente que suele aparecer con la edad. La duración de la sintomatología es variable: puede ser una alteración transitoria y limitada en el tiempo o, por el contrario, perdurar durante años.

La mayoría de los casos son benignos, aunque pueden ser muy molestos. Hay medidas higiénico-dietéticas que pueden curar el cuadro o mejorar su sintomatología5.

Pautas higiénico-dietéticas y tratamientos no sujetos a prescripción médica

El tratamiento higiénico-dietético puede ayudar a aliviar los síntomas3:

  • Cuidado de la higiene bucal. Se debe mantener una extrema limpieza bucal para prevenir infecciones y caries. El cepillo de dientes debe ser de cerdas suaves.
  • Tomar frecuentes sorbos de agua a lo largo del día. El agua es lo mejor.
  • Usar hielo picado y artículos sin azúcar, como chicle, caramelos, zumos de fruta congelados y gaseosas, ayuda a mantener húmeda la boca sin aumentar la posibilidad de caries dental5.
  • Ingerir comidas y bebidas ácidas, como limonada, golosinas ácidas sin azúcar y pepinillos encurtidos al eneldo, puede ayudar a estimular el flujo de la saliva.
  • Agregar líquidos adicionales a los alimentos para que sean más fáciles de masticar y de tragar. Beber agua con las comidas.
  • Usar sustitutos de saliva sin receta de venta libre en farmacias.
  • La sequedad en la boca es común y, a menudo, puede prevenirse mediante las siguientes medidas:
  • Beber 2 litros de agua al día.
  • Usar un humidificador en el hogar, especialmente en el dormitorio.
  • Respirar por la nariz en vez de hacerlo por la boca.
  • Evitar, si fuera posible, los medicamentos que provoquen sequedad bucal, como los diuréticos, los antihistamínicos y los descongestionantes4.
  • Evitar bebidas con cafeína, el tabaco y el alcohol, ya que pueden aumentar la sequedad en la boca.

Bibliografía

1. Chimenos Küstner E. Boca seca y boca ardiente. Av Odontoestomatol. 2014; 30: 3. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0213-12852014000300003
2. Rodríguez de Rivera Campillo, López López J. El síndrome de boca ardiente. Madrid: Ripano Editorial Médica, 2014; 4: 51-53.
3. Arnáiz-García M, Arnáiz-García A, Alonso-Peña D, García-Martín A, Campillo-Campaña R, Arnáiz J. Glosodinia o síndrome de la boca ardiente. Medicina General y de Familia. 2017; 6: 4. Disponible en: http://mgyf.org/glosodinia-sindrome-boca-ardiente/
4. González E, Aguilar MJ, Guisado R, Tristán JM, García PA, Álvarez J. Xerostomía: diagnóstico y manejo clínico. Rev Clin Med Fam. 2009; 2(6): 300-304. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1699-695X2009000100009
5. Chimenos-Küstner E, Arcos-Guerra C, Marqués-Soares MS. Síndrome de boca ardiente: claves diagnósticas y terapéuticas. Med Clin (Barc). 2014; 142: 370-374.

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